El ataque contra un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el estado Apure fue ejecutado con drones de Estados Unidos, no con equipos de la Fuerza Armada venezolana. Así lo aseguró la periodista de investigación Sebastiana Barráez durante una entrevista con Víctor Amaya en el programa Noche D, de TalCual, en la que también cuestionó el silencio oficial sobre la operación y sus víctimas.
«Esa operación que se hizo con drones fue con drones de los Estados Unidos», afirmó Barráez, quien sostuvo que la Fuerza Armada carece de equipos con esas capacidades. Según explicó, tampoco hubo participación de tropas terrestres ni aviones Sukhoi venezolanos.
La periodista atribuyó la coordinación de la operación al mayor general Federico Guillermo Guzmán Bornia, segundo al mando del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), quien anteriormente estuvo destinado en Apure. Aseguró que intervino un sector militar vinculado al organismo de inteligencia, en lugar del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada.
Barráez considera que la institución militar atraviesa una profunda crisis de liderazgo y capacidad operativa, agravada después del 3 de enero. «La Fuerza Armada no tiene fuerza para eso», respondió cuando Amaya le preguntó si Venezuela podía enfrentar al ELN sin apoyo estadounidense.
¿Qué se sabe del supuesto ataque de la FAN a campamento del ELN en Apure?
El silencio y las víctimas
La periodista también cuestionó que las autoridades venezolanas no hayan informado sobre el ataque, sus responsables ni el número de víctimas.
Según los datos recogidos en sus investigaciones, existen al menos ocho fallecidos identificados, aunque quedarían otros cuerpos por identificar. Entre las víctimas mencionó a Olinda Moraima Camacho de Solórzano, de 62 años.
Aseguró que algunos cadáveres permanecían en el lugar del ataque, mientras que varios heridos buscaron asistencia médica o cruzaron hacia Colombia. También afirmó que las autoridades habrían recibido instrucciones para entregar los cuerpos de venezolanos a sus familiares y enterrar los no reclamados en una fosa común en Camaguán.
Barráez considera que el silencio oficial responde a dos dificultades: reconocer la participación estadounidense y explicar a los militares por qué se atacó a una organización que durante años fue considerada aliada.
El ELN como amenaza
La periodista advirtió que la operación representa un cambio en las relaciones entre el poder venezolano y el ELN, organización que, según sus investigaciones, creció en territorio nacional gracias a alianzas con funcionarios militares y dirigentes políticos.
Recordó que, durante los enfrentamientos de 2021 en Apure, la Fuerza Armada se apoyó en el ELN para combatir a las disidencias de las FARC. Posteriormente, la guerrilla ocupó territorios que antes controlaban esos grupos.
Ahora, aseguró, existe preocupación entre militares destacados en la frontera ante posibles represalias.
Barráez considera que el ELN representa actualmente una amenaza mayor que las disidencias de las FARC, debido a su presencia territorial, acceso a instalaciones militares y control de rutas vinculadas al narcotráfico. La periodista advirtió que la presión militar de Colombia contra grupos irregulares incrementa los riesgos para las poblaciones fronterizas venezolanas.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Fuente: TalCual.










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