La organización política Vente Venezuela entregó este viernes 6 de noviembre una motobomba de achique y diversos insumos logísticos al equipo de rescate Cascos Rojos, que opera en las ruinas de Residencias Caribe, en la parroquia Caraballeda del estado Vargas.
El aporte se concretó luego de que los brigadistas denunciaran la retirada de las tres máquinas con las que drenaban las inundaciones subterráneas del complejo residencial, medida ejecutada tras la difusión de una fotografía de los voluntarios junto a la dirigente opositora María Corina Machado durante su visita al litoral el pasado 28 de octubre.
El acto de entrega estuvo encabezado por el coordinador regional de Vente Vargas, José Rolón, en compañía de integrantes de la iniciativa voluntaria «Todos Con Vzla». El dirigente precisó que la dotación tiene como propósito permitir la reanudación inmediata de las maniobras de extracción de agua en los sótanos colapsados, donde las brigadas estiman que todavía permanecen soterrados más de medio centenar de cuerpos a más de cuatro meses de la tragedia ocasionada por el doble terremoto.
La acción busca suplir la falla operativa ocasionada por la desincorporación de la maquinaria original, un hecho que los propios rescatistas atribuyeron a represalias por el contacto público con la representación opositora. Testimonios recabados entre los integrantes de la brigada reflejan el clima de zozobra e intimidación que rodea las operaciones en la zona de desastre, donde los voluntarios han expresado temor por su integridad física tras ser objeto del retiro de sus herramientas de trabajo por parte de los entes que inicialmente las habían suministrado.
«Yo temo por mi vida. Arriesgo mi vida todos los días rescatando cuerpos; ahora imagínate no poder dormir por el miedo a que me vengan a buscar», manifestó uno de los voluntarios de la zona al exponer los riesgos asociados a la cobertura mediática de las labores de búsqueda en el municipio Vargas. Pese a las presiones descritas, los miembros de la brigada enfatizaron su determinación de permanecer instalados entre los escombros de la estructura residencial para asistir a las familias que aguardan la localización de los suyos.
El escenario en Residencias Caribe evidencia las dificultades logísticas que enfrentan las iniciativas de rescate autónomas en la entidad tras el doble terremoto que devastó el territorio el pasado 24 de junio, donde la progresiva reducción de la ayuda oficial e internacional ha obligado a los familiares a sostener campamentos precarios alrededor de las ruinas. Las dos torres colapsadas y la estructura parcialmente sepultada de la torre A concentran los esfuerzos de búsqueda en galerías subterráneas que sufren constantes anegaciones debido a las fallas de drenaje y la acumulación de sedimentos.
Frente al repliegue de los apoyos institucionales, las organizaciones de la sociedad civil y los colectivos vecinales han reiterado la urgencia de recibir herramientas pesadas, plantas de energía, combustible e insumos sanitarios de parte del sector privado y de la ciudadanía. La reposición de los equipos de bombeo por parte de las redes de voluntariado restituye la capacidad técnica mínima para continuar con las excavaciones en los sótanos, en medio de la demanda de los allegados por garantizar una sepultura digna a las víctimas que aún yacen bajo los restos de la edificación.
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Fuente: TalCual.










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