El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el viernes 6 de noviembre que Venezuela puede ser considerada como parte de un «territorio» bajo la influencia directa de Washington. Durante un extracto difundido de la entrevista concedida a la cadena estadounidense CBS para el programa 60 Minutes, el mandatario norteamericano sostuvo que su administración mantendrá la captación y extracción de recursos financieros e hidrocarburíferos procedentes de Venezuela, como parte de la relación bilateral impuesta tras la incursión del 3 de enero de 2026.
El jefe del Ejecutivo estadounidense aseveró que las fuerzas militares de su país obtuvieron una victoria decisiva en suelo venezolano en un tiempo menor a una hora. Según el discurso sostenido por el gobernante, los flujos de capital hacia las arcas norteamericanas forman parte de los acuerdos y esquemas de control operativo que Washington sostiene tras las maniobras de interdicción desplegadas en la capital venezolana a principios de año.
Al abordarse la continuidad del equipo directivo de la Casa Blanca y las cuestionadas actuaciones del secretario de Defensa, Pete Hegseth, el mandatario estadounidense justificó la labor del funcionario al vincularla con la ejecución del operativo militar en Caracas. El presidente calificó el despliegue de las Fuerzas Armadas como uno de los dos conflictos ganados de forma directa por su gestión, atribuyendo el resultado a la estrategia de intervención coordinada por el Pentágono para asumir el control de los activos clave.
La narrativa sobre la subordinación territorial y la transferencia de recursos financieros formaliza la línea discursiva del Ejecutivo norteamericano en el plano hemisférico. Mientras la Casa Blanca insiste en la rentabilidad de la presencia militar en la región, los procesos penales seguidos en los tribunales federales de Nueva York contra Nicolás Maduro y Cilia Flores continúan su curso bajo cargos de narcoterrorismo.
Las aseveraciones de la Casa Blanca ratifican la política de control sobre los activos estatales venezolanos, al tiempo que refuerzan el discurso sobre el dominio estratégico ejercido desde Washington en el escenario político tras los acontecimientos militares que marcaron el inicio de 2026 en el continente.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Fuente: TalCual.










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